Los que saben de vino lo dicen siempre: un tinto necesita respirar. El problema es que nadie quiere esperar una hora con la botella abierta. Este oxigenador lo hace al instante.
Se coloca directo en el pico de la botella y airea el vino mientras lo servís: el sabor se abre, el aroma se nota más y hasta un vino de todos los días sube de nivel.
Es el detalle que sorprende en cualquier cena y uno de los regalos favoritos para los amantes del vino — práctico, elegante y de esos que se usan siempre.
Sumalo a tu mesa: pedilo hoy y estrenalo en la próxima comida con amigos.